De Collegium a Instagram, Luchi Livadioti enseña a cantar con una premisa: “Yo comparto todo, no me guardo nada”

Luchi Livadioti creció entre coros, tangos y chacareras, y hoy hace de la voz su oficio. Egresada del Profesorado de Collegium, es música, docente y creadora de contenido: sostiene un proyecto solista, da clases y diseñó cursos online y presenciales. En Instagram (@lucilaliva_) comparte contenido pedagógico sobre la voz y el canto, con una premisa clara: mostrar el proceso real, con errores incluidos.

Conversamos con ella sobre cómo empezó a cantar, qué le dejó su paso por Collegium, cómo cambió su voz con los años, qué hay de cierto en los mitos más repetidos del canto y qué le devuelve la comunidad que la sigue.

¿Cómo empezó tu relación con el canto?

Mi relación con el canto fue desde muy chiquita, porque en mi familia todos cantan. Por ejemplo, mi abuela me llevaba a sus clases de coro cuando yo era muy chiquita, y todavía tengo esos recuerdos. Después, mi nona cantaba tangos y chacareras junto con mi nono, que también tocaba la guitarra, el acordeón y la armónica. Y mi mamá me hacía cantar Rosario Flores, Christina Aguilera, Shakira: en cada viaje de auto que hacíamos siempre salía alguna de esas canciones.

¿Recordás un momento o una experiencia en la que sentiste que la voz iba a ser parte central de tu vida?

Una experiencia que me marcó mucho fue cuando canté mi primera canción a conciencia, acompañada con la guitarra: Pasajera en trance, de Charly. Me acuerdo de que eran tres o cuatro acordes que yo me había aprendido, y la cantaba y ahí dije: “Wow, qué hermoso poder hacer esto, me encanta”. Desde ahí empecé a tomar clases con profesoras particulares, además de haber empezado el profesorado en Collegium.

¿Qué te dio tu paso por Collegium? ¿Hay algo de tu formación que hoy se refleje en tu forma de cantar o de enseñar?

Mi paso por Collegium fue muy importante para darme cuenta de estas ganas que yo tenía. Viendo a mis profesores, cómo nos enseñaban, cómo nos transmitían, pude decir: “Wow, me encanta, quiero hacer esto todos los días”.

Algo que se refleja mucho en mi manera de enseñar y en mi forma de cantar lo aprendí en las clases de coro y de dirección coral. Aprendí muchísimo, porque ahí tuve mi primera cercanía con armonizar dependiendo de las voces que estaban a tu lado, leer partituras, no irte hacia las otras voces. La verdad, fue un desafío enorme para mí, y me gustó tanto hacerlo que dije: “Quiero hacerlo todos los días”.

¿Cómo describirías hoy tu voz? ¿Y cómo cambió desde que empezaste?

Hoy mi voz la siento relajada. A pesar de que la uso mucho, de que doy muchas clases y de que estoy cantando mucho también, puedo lograr relajarla, y eso me parece lo más importante de todo para no dañarnos.

Y cambió mucho en estos años. Desde que empecé a cantar de chiquita hasta ahora, siento que cambié mucho mi voz: la manera de resonar, la emisión, todo eso lo fui trabajando y cambió bastante. A veces me dan ganas de hacer un video de antes y después, de cómo sonaba mi voz antes y cómo suena ahora.

¿Cómo nació la idea de compartir contenido pedagógico en Instagram? ¿Qué te motivó?

Hay algo que me motiva mucho, que es compartir con el otro, brindar algo de lo que sé y que te puede ayudar más adelante. Por ejemplo, un posteo de cómo relajar tu cuerpo para comenzar a cantar: si eso te va a servir, lo vas a guardar, lo vas a hacer en algún momento. A mí me encanta, porque es algo que nutre mucho el compartir con el otro, y eso es lo que me motiva a la hora de hacer contenido. Después es lo que pasa en mis clases: yo comparto todo, no me guardo nada.

Hay mitos muy repetidos sobre el canto. ¿Irrita la voz el mate?

Es un mito que me preguntan un montón: ¿irrita la voz?, ¿puedo tomar mate? Si estás cantando, sí, tomá mate. El mate es salud. Te digo por qué: depende de la cantidad de mateína que tenga. Si tomás los primeros mates, sí, va a estar fuerte y puede irritar un poco. Pero a medida que se va lavando la hierba, ya es más que nada hidratación, porque es agua y el sabor de la hierba, entonces no te irrita la voz.

¿Y cuando el aire “se va a la panza”?

“Seño, pero ¿cómo hago cuando el aire va a la panza?”. No, el aire no va a la panza. Lo que estamos haciendo es respirar bajo. En las clases de canto yo enseño a respirar bajo. ¿Qué quiere decir esto? Que el aire entra a los pulmones desde abajo y se empiezan a llenar hasta arriba. Por eso los órganos bajan y parece que el aire va a la panza, pero en realidad estamos llenando los pulmones con ayuda del diafragma y de los intercostales. Esta respiración se llama costodiafragmática.

No es para hacer fuerza ni para generar tensión: es justamente para ayudarnos a sacar la tensión de la garganta, que genera la respiración alta a la que estamos más acostumbrados en el día a día. Así que el aire no va a la panza, va a los pulmones.

¿Qué pros y qué contras tiene hacer contenido para redes?

Tiene sus pros y sus contras. Un contra es que estás muchas horas con el celular, ya sea editando, creando la estrategia, haciendo ese tipo de cosas, porque todo lo que hago es orgánico.

Lo pro es que me devolvió energía y me marcó también quiénes se quedan, los que siempre están, los que comentan, los que me escriben. Yo siento que esto se da porque no muestro algo perfecto. Una vez intenté que fuera perfecto y la verdad que no, eso no existe. Me parece importante tener conciencia de esto, porque todo lo que vemos en las redes, en carruseles, en videos, es perfecto, así que está bueno mostrar la realidad.

Yo me equivoco, soy humana. Estoy desafinando en una toma de una canción, y bueno, la grabo de nuevo hasta que me salga, hago tres o cuatro tomas, no pasa nada, porque somos humanos. Me parece muy importante mostrar ese lado y que no se pierda, sobre todo en este tipo de clases y de contenido.

Escuchá toda la música de Lu acá.